La periodista publica un artículo en El País con motivo del Día Internacional de la Mujer.

Empiezo pidiendo excusas a quien no entienda que soy mujer, feminista y escribo el 8 de marzo, día en el que algunas comunicadoras han decidido silenciar su voz. Yo no. No me callo. Alzo la voz los 365 días del año y me niego a tener uno menos. Las mujeres en los medios estamos obligadas a hablar y explicar, y a no contribuir a ningún silencio, que es lo que nos ha estigmatizado como género desde la Antigüedad. No es preciso abundar en como Telémaco mandó callar a su madre, Penélope: “ve dentro de la casa y ocúpate del telar”. Tejiendo estaba Lucrecia en la arcaica Roma cuando fue violada y solo se le permitió hablar para denunciar al culpable y anunciar su suicidio. Filomela no pudo delatar al violador porque le cortaron la lengua. Otros muchos lo sintetizaron como Oscar Wilde: “Las mujeres nunca tienen nada que decir, pero lo dicen encantadoramente”.

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