“La guerra ha acabado”, según la declaración de sus supuestos protagonistas, Donald Trump y Vladimir Putin. ¿Con una reunión de dos horas? Para tan sorprendente armisticio caben diversas interpretaciones: o la tensión belicosa no era para tanto o el lenguaje de los fuertes liderazgos, que muchos consideran propios de machos alfa, se mueve por otros recovecos distintos a los tradicionales. Este es el análisis que Gloria Lomana realiza en este artículo.

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